Con Milei de árbitro, Córdoba mide el ’27: Llaryora mantiene su plan, Bornoroni avanza y Juez comerá milanesas
El gobernador apuesta a conservar poder con su Partido Cordobés, mientras el alfil de Karina Milei pide más cambio. El radicalismo y el juecismo recalculan.
“La gente votó a Javier Milei”, repiten en la escudería libertaria cordobesa, con la humildad justa para reconocer que el arrastre del Presidente fue lo que empujó al club de amistades que rodea al jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni. También, que el futuro dependerá de los aciertos —y errores— del propio libertario cordobés.
Milei no es Macri (y Córdoba lo sabe)
En el nuevo tablero, el vínculo con los gobernadores será clave.
“Milei no es Mauricio Macri”, repiten cerca de Karina Milei para desactivar fantasías de un nuevo pacto Córdoba–PRO al estilo 2015, cuando Juan Schiaretti y el entonces jefe del PRO firmaban treguas. Hoy el árbitro es otro: el Presidente libertario, con banca social y humor imprevisible.
En ese contexto, Bornoroni ya se ilusiona con disputar el poder provincial en 2027 y cortar los siete mandatos ininterrumpidos del cordobesismo.
Los libertarios confían en que, esta vez, la oposición no se rendirá ante los “acuerdos” del Panal.
Llaryora y la trinchera del Partido Cordobés
Sin proyección nacional inmediata, el PJ cordobés se refugia en su criatura más exitosa: el Partido Cordobés.
Llaryora seguirá apostando a esa marca transversal que, desde De la Sota en adelante, seduce a radicales, vecinalistas y hasta kirchneristas de ocasión.
Y, por ahora, los números lo acompañan:
Provincias Unidas ganó en 134 de las 247 localidades que gobierna.
La Libertad Avanza se impuso en 111, y Natalia de la Sota en solo dos.
“El Partido Cordobés funciona”, se jactan en los pasillos del Panal.
El método ya es clásico: sumar radicales “auténticos”, vecinalistas con historia y amarillos arrepentidos. En 2023, los aliados fueron desde Martín Gill hasta Myrian Prunotto, pasando por Javier Pretto y Darío Capitani, los dos expresidentes del PRO local que hoy militan la gobernabilidad.

Las picardías de siempre
El folclore electoral cordobés no se toma vacaciones.
Agustín Spaccesi, del Partido Libertario, le birló más de 90 mil votos a La Libertad Avanza solo porque la Justicia Electoral lo dejó usar el color violeta y lo ubicó primero en la boleta.
Una travesura con historia: en 2003, Luis Juez perdió la intendencia frente a su primo Arturo Juez, que encabezó un sello casi idéntico. Detrás de esa maniobra estaba Enrique Sella, aliado del cordobesismo hasta 2023 y promotor del ultradelasotismo más persistente.
El juego opositor: milanesas, egos y chances
La pelota, esta vez, pica en campo opositor.
Bornoroni, Juez y De Loredo miran la misma silla.
El radical propone un frente amplio no peronista. El senador se mantiene en esa línea, pero con una salvedad: volverá a comer milanesas con Milei en los próximos días, según confiaron a este medio.
En el Panal, en cambio, ven con mejores ojos al estacionero.
El ascenso de Karina Milei dentro de la estructura presidencial —y el reacomodo tras la salida de Guillermo Francos— fortalecen al diputado libertario, que mantiene diálogo directo con Manuel Adorni y buena sintonía con el entorno más chico del Presidente.

De Loredo y el laberinto libertario
Rodrigo de Loredo observa con atención. Depende de Santiago Caputo, el asesor todopoderoso. Si Bornoroni lo percibe como rival interno, puede cerrarle el acceso a cualquier vidriera política.
Del otro lado, el radical mide posibles destinos: Defensa, Seguridad o Interior, carteras que aún podrían reconfigurarse tras los últimos movimientos del Ejecutivo.

Córdoba 2027: sin ciencia nueva
La victoria de Milei reordenó el mapa, pero no inventó otra política.
El cordobesismo se refugia en su manual clásico: transversalidad, gestión y pragmatismo.
Los libertarios buscan consolidarse como nueva fuerza real.
Y la oposición vuelve a hablar de unidad, esa palabra que en Córdoba suele durar menos que un plato de milanesas en lo de Juez.
Fuente: Letra P
