El sprinting se vuelve viral: ¿por qué transformaría tu cuerpo y mente en tiempo récord?
Los entrenamientos de sprinting —ráfagas cortas de carrera a máxima intensidad de entre 15 segundos y un minuto, seguidas por pausas o recuperación activa— están conquistando las redes sociales por su eficacia y eficiencia,
Beneficios respaldados por la ciencia
- Salud cardiovascular: mejora el VO₂ max (capacidad máxima de oxígeno), indicador clave de rendimiento y salud del corazón. Incluso solo dos sesiones semanales pueden incrementar significativamente tu resistencia.
- Fuerza muscular y ósea: al reclutar fibras de contracción rápida, el sprint ayuda a preservar masa muscular y densidad mineral ósea en áreas como caderas, columna y fémures.
- Salud mental y cognitiva: estudios asocian el ejercicio de alta intensidad con mejoras en el estado de ánimo, la atención y la función cerebral, incluyendo la liberación de neurotransmisores como endorfinas y serotonina.
Consideraciones prácticas
- Técnica adecuada: sprintar con zancadas largas o mal apoyo puede aumentar el riesgo de lesiones; lo ideal es pisar cerca del centro de masa y mantener control postural.
- Moderación e individualización: este tipo de entrenamiento no es para todos. Personas con lesiones o condiciones cardiovasculares deben consultar a un profesional antes de comenzar.
- Complemento, no milagro: no reemplaza rutinas tradicionales de fuerza o cardio; funciona como complemento eficiente y versátil.
Cómo empezar
- Inicia con una o dos sesiones por semana de sprints de 15–30 s con pausas largas o caminatas entre ellos.
- Progresar gradualmente y monitorear técnica y sensación física.
- Combinar con entrenamientos de fuerza y tiempos activos de recuperación para un enfoque integral.
