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Gritos, acusaciones y el fantasma de Nelly Morales en la reunión del gas

Vecinos enfrentaron al presidente comunal Daniel Pastorino por el costo de la red de gas. Le recordaron que la ampliación que llevó el servicio a su casa no estaba planificada, benefició a funcionarios y no fue pagada por nadie. En la reunión lo bautizaron “Moralito”, por el paralelismo cada vez más evidente con la gestión anterior.

El pasado viernes, y bajo una convocatoria cerrada y selectiva, el presidente comunal de Villa Los Aromos, Daniel Pastorino, junto al secretario de Gobierno Nelson Sánchez y el responsable de Obras Públicas y Privadas Juan Campelloto, intentaron explicar las condiciones de conexión domiciliaria a la segunda etapa de la red de gas. Lejos de ordenar el escenario, la reunión terminó en gritos, acusaciones y un clima de fuerte confrontación.

El conflicto venía gestándose desde hacía meses. Pastorino se había negado sistemáticamente a reunirse con vecinos, incluso tras recibir un pedido formal acompañado por 150 firmas. Las preguntas se acumulaban sin respuestas: costos reales por frentista, condiciones de seguridad, plazos de obra y formas de pago.

Ante el silencio comunal, vecinos recurrieron a entes provinciales y nacionales, lo que derivó en la suspensión de la habilitación general de la obra y en el replanteo de varios tramos por incumplimientos técnicos y de seguridad.
“Hubo sectores que se hicieron de nuevo al cien por ciento”, relató uno de los asistentes.

La reunión explotó cuando el presidente comunal anunció que el costo de la red sería de 42 dólares por metro por frentista. Fue entonces cuando surgió el reclamo central: vecinos le recordaron a Pastorino que la ampliación de la red que llevó el gas hasta su vivienda no estaba prevista en el proyecto original, que se extendieron 600 metros adicionales de cañería y que esa obra benefició a varios funcionarios, sin que ninguno haya pagado un solo peso.

“Vos no pagaste nada, te llevaron el gas gratis y ahora nos querés cobrar a todos”, le gritaron.
En ese momento, una vecina lo bautizó como “Moralito”, en referencia al parecido cada vez más evidente con la gestión de Nelly Morales, tanto en las prácticas como en el modo de administrar y comunicarse con la comunidad.

La comparación no es menor. Durante la primera etapa de la red, quienes se conectaron no asumieron ningún costo, algo que no ocurrió en ningún otra localidad provincial. Según los vecinos, esa decisión desfinanció la segunda etapa y trasladó ahora el costo completo a los nuevos frentistas. “Sabían que esto iba a frenar el crecimiento del pueblo y no les importó”, señalaron.

También hubo fuertes cuestionamientos a Nelson Sánchez, a quien vecinos recordaron por haber afirmado en reiteradas oportunidades que “la comuna no tenía nada que ver con la obra”, mientras ahora se mostraba como especialista. Además, le reprocharon presentarse como “vicepresidente comunal”, un cargo inexistente en el régimen de comunas.

Vecinos afuera, otra vez

Una vez más, los vecinos del sector Vivero quedaron excluidos. No se les permitió el ingreso al salón comunal bajo el argumento de que la reunión era solo para habitantes de La Isla, donde la red ya estaría habilitada.

“Siempre lo mismo: reuniones en horario laboral, te dejan afuera y encima eligen el día y la hora en que la escuela hace la fiesta de la familia”, expresó una vecina a la que le negaron el ingreso.

La reunión terminó con muy pocas respuestas y muchas más sospechas. Una obra que debería haber sido un avance histórico para la localidad se transformó en un nuevo foco de conflicto. Para muchos vecinos, la gestión Pastorino no solo repite errores del pasado, sino que empieza a consolidar una forma de gobierno cada vez más cerrada, personalista y alejada del diálogo comunitario.

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