Las vueltas de los libros
Hemos escuchado varias veces que no es uno quien elige los libros, sino que los libros eligen a sus lectores. Esto pareciera darles vida propia y capacidad de decidir su propio destino.
Este relato habla de esas situaciones. Los hechos se sucedieron muy rápidamente y no hizo falta hacer nada extraordinario para que ese libro, que no recuerdo su título, llegue a donde debía llegar.
Hacía varios años que llevaba de librero, especializado en usados, en la ciudad de Salvador Bahía, Brasil. Era habitual visitar varias casas de personas que por diferentes motivos estaban dispuestos a vender sus libros.
Llegar a una casa desconocida y tener una biblioteca entera, toda para mí, eran las tareas más divertidas de mi trabajo. A medida que iba sacando libro por libro, uno se iba haciendo una idea de la personalidad, gustos e intereses del propietario. En general, el propietario, no es el interlocutor con el que uno cuenta y difícilmente este vivo, lo cual permite que la imaginación viaje más lejos en la definición de ese perfil que durante muchos años juntó esa cantidad de libros.
En este caso, la biblioteca estaba compuesta en un 40 % de libros de ficción brasilera y latinoamericana, toda la época dorada del realismo mágico y el salto de las maravillas literarias de sudamérica al mundo, combinado con otro 40 % teoría política y social de izquierda, obvio, bien de los años 60/70. El 20 % restante eran las infaltables enciclopedias que pretendían acumular en algunos volúmenes toda la información que hoy Google nos la brinda en segundos, algunos ejemplares sueltos del Selecciones del Reader Digest y libros de texto escolares en desuso.
Para mí, una gran biblioteca que tenía muchas posibilidades de transformarse rápidamente en una buena parte del alquiler o en el sueldo de alguno de los colaboradores de la librería. Este, les aseguro no era un negocio para hacerse rico. La negociación con la hija del finado propietario de tantos libros no fue muy difícil, se ve que los ideales “setentistas” no eran de su agrado y la necesidad de vaciar el departamento la apremiaba.
El paso siguiente, era el peor de mi trabajo, cargar una o dos mochilas, de esas que uno llevaba a Machu Pichu, con libros…puf y sacarlas a pasear por Salvador de Bahía a 35° grados centígrados, hasta llegar a la librería.
Ahora empezaba la otra parte interesante del trabajo, limpiar y arreglar cada uno de los libros y empezar a husmear en ellos para encontrar rosas secas y aplastadas vaya uno a saber de qué amor correspondido, boletos de trasporte público, recibos del banco, cartas de amor, de odio y por qué no, algunos billetes de 100 dólares olvidados.
Pero no, lo que encontré esta vez fue una habitual dedicatoria que me llamó la atención y la transcribo a continuación:
Ao companheiro Marighella no dia de seu aniversario.
Muchas Firmas
Y cerraba con: Casa de detenção, Salvador Bahia y una fecha que no recuerdo, pero coincidia con los años de la Dictadura Brasilera.

¿Porque me llamó la atencion esta dedicatoria?, habia escuchado hablar de Carlos Marighella, sabia que habia sido un importante dirigente politico y guerrillero brasilero.
En el momento que leia esta dedicatoria, entra a la librería un cliente y amigo historiador, le muestro la joya que yo creía tener en mis manos.
El historiador se mostro sorprendido, Marighella era muy conocido en Brasil y particularmente en Bahia porque era de la ciudad. Al ver la fecha de la dedicatoria, mi cliente me dice que esa dedicatoria, no era para Mariguela Padre, el groso, el original, sino para el hijo.
Ahi mi alegria se vino un poco abajo, hasta que este historiador levantó la vista y me dice: “Pero esta ahi….el hijo de Mariguela esta sentado en esa mesa, el trabaja acá a media cuadra y viene siempre a tu libreria”.
Este dato, yo no lo tenía, ahi mis sentimiento se trasformaron, una contradicción que no encontraba salida. La joya que iba vender a un coleccionista a buen precio tuve que devolverla sin nada a cambio.
Me acerque a Carlos Augusto Marguela Hijo y le dije, “disculpe pero creo que tengo algo suyo”.
