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Asamblea a medida: empleados liberados, vecinos afuera y un guion controlado en Villa Los Aromos

La Comisión Comunal otorgó el día a trabajadores para asistir a la asamblea, pero con condiciones: sin uniforme y con asistencia condicionada. La convocatoria se fijó en días hábiles y horario laboral —20 y 29 de abril—, lo que limita la participación vecinal y favorece un público alineado al oficialismo.

La convocatoria a la asamblea anual en Villa Los Aromos volvió a encender cuestionamientos sobre la forma en que se organiza la participación pública. La Comisión Comunal —encabezada por Daniel Pastorino, junto al secretario Fabio Cobos y la tesorera Mariana Silva— dispuso otorgar el día a empleados comunales para asistir, pero bajo condiciones que generaron malestar interno.

Según relataron trabajadores, la asistencia debía realizarse sin uniforme, lo que impediría identificarlos en registros fotográficos. A la par, se transmitió que quienes no quisieran participar o no acompañaran la postura oficial debían presentarse a cumplir tareas normalmente. Lejos de promover una participación libre, el esquema instala un marco de condicionamiento difícil de compatibilizar con una asamblea abierta.

Fechas y horarios que filtran la participación

La asamblea fue convocada en primera instancia para el lunes 20 de abril a las 10:00 y, en caso de no alcanzar quórum, en segundo llamado el 29 de abril, también a las 10:00. Ambas fechas caen en días de semana y en pleno horario laboral.

En la práctica, esta elección restringe la presencia de vecinos que trabajan o estudian fuera de la localidad y favorece una concurrencia más acotada, donde el oficialismo conserva mayor capacidad de ordenamiento. La participación amplia, en estas condiciones, queda en segundo plano.

Participación condicionada

Las asambleas comunales son el principal ámbito de control ciudadano. Convertirlas en instancias con asistencia dirigida debilita ese rol y erosiona la confianza en el proceso.

La modalidad elegida refuerza una percepción que viene creciendo: evitar espacios donde puedan surgir preguntas incómodas o cuestionamientos a la gestión. Ordenar la presencia de personal bajo pautas específicas no ayuda a despejar esas dudas.

Antecedentes que suman ruido

El episodio se suma a antecedentes recientes. En la última asamblea, la presidencia recayó en Luciano Castro, yerno del secretario de Gobierno Nelson Sánchez, en un contexto donde ya se habían señalado incorporaciones de familiares en funciones dentro de la estructura comunal.

La reiteración de estas prácticas contrasta con críticas que la propia gestión realizó en el pasado a administraciones anteriores por situaciones similares.

Entre el discurso y la práctica

La invitación formal a “participar y ser parte” pierde consistencia cuando la asistencia aparece condicionada y la organización del espacio no garantiza neutralidad. La transparencia se construye con reglas claras, igualdad de condiciones y apertura real al debate.

En una comunidad pequeña, estos gestos pesan. No solo por lo que dicen de una asamblea puntual, sino por lo que proyectan sobre la calidad institucional en el tiempo.

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