Paravachasca: millones sin control y reglas a medida en las compras directas
Comunas del valle fijan montos millonarios para contratar sin licitación. Resoluciones a medida, ampliaciones discrecionales y controles débiles configuran un esquema donde la excepción se volvió regla.
Las compras directas están pensadas como una herramienta excepcional. Su uso debería limitarse a situaciones puntuales, donde la urgencia o la especificidad justifiquen evitar mecanismos competitivos.
En Paravachasca, ocurre lo contrario: la excepción se convirtió en norma y la discrecionalidad en método.
El relevamiento de los montos fijados para 2026 expone una tendencia preocupante: comunas con presupuestos acotados habilitan cifras millonarias para decisiones unipersonales, mientras municipios de mayor escala imponen límites mucho más restrictivos.
Villa La Bolsa: el récord sin contrapesos
La gestión de Alberto Nieto estableció un tope de $250 millones para compras directas.
No se trata solo de un número alto. Es un nivel de discrecionalidad que permite definir contrataciones estratégicas sin competencia real, concentrando en una sola firma decisiones que comprometen recursos públicos significativos.

Villa Los Aromos: cuando la norma se adapta al gasto
El caso más delicado es el de Villa Los Aromos. Allí no solo se amplió el margen de compra directa, sino que el procedimiento genera serias dudas:
- El monto no fue fijado en el presupuesto anual, como corresponde.
- Se emitió una resolución días antes de una compra específica, ajustando el límite al valor de una maquinaria.
- Se publicaron presupuestos comparativos incompletos, sin ficha técnica de uno de los equipos.
El esquema invierte la lógica administrativa:
no se planifica el gasto en función de reglas, sino que se modifican las reglas para convalidar el gasto.

La Rancherita: discrecionalidad desproporcionada
Con menos de 200 votantes, Miguel Vanetti en La Rancherita, fijó un monto de $50 millones para compras directas.
En términos relativos, representa cerca de tres meses de coparticipación anual. Es decir, una porción significativa de los recursos comunales puede ser ejecutada sin mecanismos de competencia, ni control externo efectivo.

Anisacate: la ampliación como atajo
En Anisacate, Natalia Contini fijo el límite inicial es de $65 millones, pero el esquema permite elevarlo a más de $165 millones con la presentación de apenas dos presupuestos.
Aunque formalmente encuadrado, el mecanismo amplía de forma considerable la discrecionalidad del Ejecutivo.
La regla deja de ser el límite y pasa a ser la excepción.

Alta Gracia: el contraste que incomoda
El municipio de Alta Gracia fijó un tope de $15 millones para compras directas. Dentro del presupuesto aprobado bajo la segunda gestión de Marcos Torres, hoy flamante Ministro de Desarrollo Social provincial, dejando el ejecutivo al frente de Jorge De Napoli, se deja ver un monto con mas vicio de realidad que los exhibidos por sus colegas en administraciones mas chicas.
El dato es clave:
el distrito con mayor presupuesto del departamento es el que menos margen discrecional se otorga.
No es una casualidad. Es una decisión política: a mayor volumen de recursos, mayor necesidad de control.

📊 CUADRO COMPARATIVO – COMPRAS DIRECTAS 2026
| Localidad | Tipo | Límite base | Posible ampliación | Observaciones clave |
|---|---|---|---|---|
| Villa La Bolsa | Comuna | $250 millones | No informada | Monto más alto del valle |
| Villa Los Aromos | Comuna | Ajustado por resolución | Según compra puntual | Resolución previa a compra, falta de datos técnicos |
| La Paisanita | Comuna | $50 millones | No informada | Alto en relación a su escala |
| Anisacate | Municipio | $65 millones | +$165 millones aprox. | Ampliación con mínimos requisitos |
| Alta Gracia | Municipio | $15 millones | Limitada | Esquema más restrictivo |
Conclusión: el problema no es legal, es político
En la mayoría de los casos, los mecanismos pueden encontrar algún encuadre formal. Pero la discusión de fondo no es jurídica: es política.
¿Qué modelo de gestión se construye cuando el control se debilita y la decisión se concentra?
Las compras directas no son ilegales.
Pero su uso sistemático, con montos elevados y reglas flexibles, erosiona principios básicos de la administración pública:
- Transparencia
- Competencia
- Igualdad de oportunidades
- Control del gasto
En Paravachasca, el patrón se repite:
cuanto más chico el distrito, mayor la discrecionalidad.
Y cuando el dinero no es propio, sino de todos,
la vara del control debería ser más alta, no más baja.
