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Schiaretti mueve en silencio: si Macri define candidato, quiere quedarse con la vice

El exgobernador cordobés negocia su lugar en el armado nacional opositor. La posibilidad de que el PRO encabece la fórmula abre una discusión clave: quién completa el binomio y con qué volumen político.

El tablero opositor nacional empieza a ordenarse y Córdoba vuelve a jugar un papel estratégico. En ese escenario, Juan Schiaretti no se corre: si el PRO define encabezar una fórmula presidencial, el exgobernador busca asegurarse un lugar en la ecuación. No cualquier lugar: la vicepresidencia.

La discusión no es menor. En un esquema donde el liderazgo nacional del PRO todavía intenta consolidarse, la figura de Schiaretti aparece como un socio con peso territorial, experiencia de gestión y capacidad de diálogo con sectores productivos y del peronismo no kirchnerista.

La eventual candidatura que surja del espacio que lidera Mauricio Macri abre una negociación inevitable: cómo equilibrar la fórmula para ampliar la base electoral. Y ahí es donde el cordobés pretende jugar.

Córdoba como llave

No es una novedad que Córdoba es un distrito clave en cualquier estrategia nacional. Su volumen electoral y su perfil históricamente esquivo al kirchnerismo la convierten en un territorio decisivo. Schiaretti lo sabe y busca capitalizar ese activo.

La lógica es clara: si el PRO encabeza, el armado necesita volumen político por fuera de su núcleo duro. Y el peronismo cordobés aparece como una pieza posible para ampliar ese esquema.

Sin embargo, no todos dentro del espacio ven con buenos ojos esa integración. Sectores más duros prefieren una fórmula pura, sin concesiones que diluyan identidad. Otros, en cambio, entienden que sin ampliación no hay competitividad real.

La disputa por el armado

La negociación no es solo de nombres, sino de poder. La vicepresidencia no es un lugar decorativo: implica incidencia en la campaña, en la construcción territorial y en la gobernabilidad futura.

Schiaretti, con años de gestión en Córdoba y un perfil moderado, apuesta a posicionarse como ese complemento. Pero su eventual desembarco también genera resistencias internas, tanto en el PRO como en otros espacios opositores que buscan protagonismo propio.

Una estrategia sin ruido

Fiel a su estilo, el exgobernador no sobreactúa. No hay declaraciones altisonantes ni movimientos bruscos. Pero la señal está: quiere ser parte central del armado nacional y no un actor periférico.

El interrogante es si el PRO está dispuesto a abrir esa puerta o si priorizará una fórmula más cerrada.

Más que un lugar en la boleta

Lo que está en juego no es solo una candidatura. Es la forma en que se construye una alternativa política en el país: si será un esquema de coalición amplia o una estructura más homogénea.

Schiaretti ya fijó su posición.
Ahora, la decisión está del otro lado de la mesa.

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